El Barça sentenció el clásico con el gol de Iniesta. Y Luis Enrique se permitió el lujo, tras el 0-3, de dar entrada a Messi. El FC Barcelona tenía la oportunidad de 'hacer sangre', de destrozar al Madrid y provocar la destitución inmediata de Rafa Benítez. Y siguió atacando. Y jugando a un fútbol maravilloso. Llegó el cuarto (el segundo de Luis Suárez) y no se logró la 'manita' de milagro. Aunque Piqué, que fue tremendamente pitado al inicio del encuentro, hizo todo lo posible para marcar el quinto. Estaba cachondo con el partido. Para él habría sido una gozada lograr el 0-5. Y para todos los culés, también.
El FC Barcelona está ahora a +6 en la Liga. Pero eso, realmente, es lo de menos. Lo importante es que volvió a dejar claro su enorme superioridad futbolística ante un Madrid que, a pesar de tener a todas sus estrellas en el campo, fue una auténtica caricatura de equipo. Un equipo que ha quedado tocado, muy tocado, por esta goleada. Tan tocado como su entrenador, que difícilmente podrá acabar la temporada si no da un cambio de rumbo radical. Rafa Benítez puede tener los días contados en el banquillo blanco. sport.es
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